Las misteriosas iglesias subterráneas, unos monumentos monolíticos extraídos de la piedra en Lalibela, han sido utilizadas ininterrumpidamente por los sacerdotes ortodoxos desde los siglos XII y XII, cuando esta lejana ciudad de montaña era todavía la capital de la importante dinastía Zagwe.
El propósito de cada iglesia ha eludido la labor de los historiadores modernos: cada edificio es único en su tamaño, forma y ejecución, están esculpidos con precisión sobre la piedra (algunos dicen que por miles de trabajadores) y algunos de ellos fastuosamente decorados.
En las imágenes os dejamos algunas de esas iglesias talladas.