La final del fútbol colombiano del 2009 se vió manchada de sangre, cuando el entonces jugador del Junior De Barranquilla, Javier Flórez, disparó en repetidas ocasiones contra el electricista Israel Cantillo, un vecino que le recriminó por un mal resultado deportivo. Tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía y pagarle 150 millones de pesos a la familia de la víctima, Flórez quedó libre. Hoy juega para el Cúcuta y es titular.
Los primeros reportes decían que después de que al jugador le gritaran "maleta" (mal Jugador), este fue a su casa, tomó un revólver y volvió a enfrentar a Cantillo, quien intentó desarmarlo. En medio del forcejeo Flórez le disparó en la mano y en el tórax. Cantillo, malherido, corrió aproximadamente 40 metros para ponerse a salvo, pero se desplomó y recibió un nuevo tiro. Luego, Flórez huyó.
"Disparé varias veces, pero no lo rematé", dijo el deportista al diario español Marca.
El jugador fue condenado por homicidio simple y recibió rebajas de pena. La condena que pedía el primer fiscal del caso era de entre 25 y 40 años por homicidio agravado. Con el cambio de fiscal y el arreglo con la familia, terminó en cuatro años con beneficio de libertad condicional. Cerca de tres meses duró preso.
El volante volvió a las canchas con el cuadro barranquillero en el 2010, pero la presión de los hinchas y los medios llevó a que el club prescindiera de sus servicios.