En el fondo de la bahía de Quintero existe un santuario religioso (cristiano) que pese su corto tiempo de existencia se ha convertido en un lugar de valor turístico, patrimonial y de peregrinación para ésta particular zona de la quinta región.
Nos referimos al “cristo sumergido”, una estatua de hormigón armado de 4,5 metros de altura y de 11 toneladas que a diferencia de otras obras similares extiende sus brazos hacia la superficie en una especie de bienvenida a los buzos que lo llegan a visitar.